Las flashcards son la forma más eficaz de memorizar lo que en una oposición se pregunta literal: plazos, órganos competentes, mayorías y numeración de artículos. El problema no es entender para qué sirven, es fabricarlas, porque un temario entero son miles de tarjetas. Estas son las cinco webs donde hacerlas: Typed AI las genera de tu temario en tres formatos y las mete en tu curva del olvido; Anki es el estándar gratuito de la repetición espaciada, pero las escribes tú; Quizlet es fácil de usar pero pone topes mensuales incluso pagando; Gemini Notebook (antes NotebookLM) y ChatGPT te permiten generar mazos con prompts.
| Para qué | Web | Precio |
|---|---|---|
| Flashcards de tu temario en varios formatos y repasos con la curva del olvido | Typed AI | Desde 8,99 €/mes |
| Repetición espaciada gratuita, escribiendo tú las tarjetas | Anki | Web gratis (App Store 29,99 €) |
| Crear sets sencillos y usar los de otros usuarios | Quizlet | 2,99 €/mes |
| Sacar tarjetas de tus documentos | Gemini Notebook | Gratis |
| Generar tarjetas al momento para importarlas a otra app | ChatGPT | Plan gratuito |
1. Typed AI: flashcards de tu temario, en tres formatos y con repasos automáticos
Typed AI genera las flashcards a partir de tus documentos o de su biblioteca de más de 12.000 leyes organizadas por comunidad autónoma, en tres formatos distintos: tarjetas tradicionales de pregunta y respuesta, tarjetas de rellenar huecos donde tienes que escribir tú la palabra que falta, y tarjetas de afirmaciones de verdadero o falso. Trabajar el mismo concepto en tres formatos distintos es lo que evita que acabes reconociendo la tarjeta en vez de sabiéndote el contenido.
Lo que lo diferencia es lo que pasa después. Al terminar un test, genera automáticamente sesiones de repaso con flashcards ajustadas a los conceptos que más te han costado, así que el repaso se construye solo con lo que acabas de fallar. Y todas las tarjetas entran en tu curva del olvido, que cada día te avisa de qué documentos y qué conceptos te toca repasar, sin que tengas que llevar tú la cuenta.
También puedes verlas en formato lista, con la etiqueta del progreso de cada una (sin responder, por aprender, fallada, aprendida) para filtrar la sesión y centrarte solo en las que se te resisten.
A tener en cuenta: Typed AI tiene plan gratuito pero es de prueba y permite subir hasta 3 documentos PDF, generar algunos materiales y estudiarlos. La plataforma para generar test y flashcards ilimitadas es de pago, tiene planes desde 8,99 €/mes.
2. Anki: el estándar de la repetición espaciada, gratis
Anki lleva desde 2006 y es la referencia de las flashcards: la mayoría de las herramientas que han venido después copian su algoritmo de repetición espaciada, que decide cuándo te toca volver a ver cada tarjeta según lo bien o mal que la hayas recordado. Es gratis en ordenador.
El problema no es Anki, es lo que hay que hacer antes de usarlo: cada tarjeta la escribes tú. Decidir qué preguntar de cada artículo, redactar el anverso, redactar el reverso, y repetirlo unos cuantos miles de veces para un temario de oposición. Son semanas de trabajo antes de empezar a estudiar, y es la razón por la que mucha gente se lo instala, hace cincuenta tarjetas del tema 1 y lo abandona.
La alternativa es descargarte un mazo que haya compartido otra persona, y ahí el riesgo cambia de sitio: no sabes quién lo hizo, ni con qué temario, ni de qué año es. En una oposición donde se pregunta la redacción literal y los plazos exactos, estudiar con las tarjetas de un desconocido que quizá preparó otra convocatoria hace tres años es una forma rápida de memorizar cosas que ya no son.
A tener en cuenta: en iPhone la aplicación es de pago, 29,99 €, aunque en ordenador es gratis. La interfaz es anticuada y tiene curva de aprendizaje. Y la calidad de lo que estudias depende enteramente de lo que tú escribas.
3. Quizlet: fácil de usar, con sets ya creados
Lo que tiene Quizlet y no tienen las otras cuatro es catálogo: millones de sets de flashcards creados por usuarios de todo el mundo. Si preparas un bloque común, como la Constitución, es bastante probable que encuentres algo ya hecho y puedas ponerte a repasar en un minuto sin crear nada. El problema es quién los ha hecho: son tarjetas de estudiantes anónimos, sin control de calidad ni fecha de actualización, y una redacción derogada se memoriza igual de bien que una vigente.
Si prefieres hacerte las tuyas, se meten en una tabla de dos columnas, término y definición, y ya las tienes listas para repasar. Eso sí, las escribes tú una a una igual que en Anki, con el mismo trabajo de decidir qué preguntar de cada artículo. Quizlet tiene una función de IA, Magic Notes, que genera las tarjetas a partir de tus apuntes, pero está en el plan de pago.
Dónde se queda corto: las dos cosas que de verdad te quitarían trabajo están detrás del muro de pago. La generación automática con Magic Notes, por un lado, y la repetición espaciada por otro, que es lo que hace que las flashcards funcionen: con la cuenta gratuita pasas tarjetas una detrás de otra sin que nadie decida cuándo toca volver a cada concepto, y además con anuncios y sin modo offline, así que tampoco puedes repasar en el metro. Y pagando tampoco es ilimitado: el plan Plus, de 2,99 €/mes o 35,99 € al año, incluye 20 rondas del modo Aprender y 3 pruebas de práctica al mes, que estudiando a diario se acaban en unos días. A todo eso se le suma que Quizlet nació para vocabulario de idiomas, con términos y definiciones cortas, y se le nota en cuanto le metes artículos y redacciones literales.
4. Gemini Notebook (antes NotebookLM): tarjetas sacadas de tus documentos
Gemini Notebook es la herramienta de Google para trabajar con tus propios documentos: creas un cuaderno, subes ahí el temario o la legislación y puedes generar flashcards y cuestionarios a partir de eso. Es gratuita hasta 50 fuentes (con un máximo de 500.000 palabras por fuente) y admite PDF, Word, EPUB, Google Docs, texto, presentaciones, enlaces y vídeos de YouTube con subtítulos.
Su ventaja frente a cualquier chat es que se ciñe a las fuentes que le has dado, así evitas que invente información. Lo malo es que solo tiene el formato de flashcard tradicional (de pregunta y respuesta), sin rellenar huecos ni verdadero o falso, y no puedes pedir un número concreto de tarjetas para estudiar en cada sesión.
Dónde se queda corto: genera las tarjetas y ahí acaba su trabajo. No hay repetición espaciada ni curva del olvido, no te programa los repasos ni lleva la cuenta de las que fallas, así que el seguimiento tienes que llevarlo tú por fuera, que es justo la parte que hace que las flashcards funcionen. Y el set se estudia siempre en el mismo orden, así que a las pocas vueltas aciertas porque sabes cuál toca, no porque te sepas el contenido: ves la tarjeta cuatro y te viene el plazo antes de leer la pregunta. El día del examen las preguntas no vienen ordenadas.
5. ChatGPT: tarjetas al momento de cualquier tema
ChatGPT cuenta con plan gratuito (aunque limitado) y te saca las tarjetas de memoria de lo que le pidas en segundos, sin necesidad de subir ningún documento. Eso lo hace útil para los casos en los que no tienes material: un concepto suelto que no viene bien explicado en tu temario, un bloque que quieres repasar antes de tenerlo estudiado, o una duda que te surge sobre la marcha.
Conviene ser concreto al pedirlas: pégale el texto literal de la norma en lugar de fiarte de lo que recuerde, dile cuántas tarjetas quieres y de qué apartados, y pídele que indique el artículo del que sale cada una para poder comprobarlo después.
Dónde se queda corto: para empezar, no son tarjetas: son texto en un chat, con la pregunta y la respuesta seguidas, así que no puedes taparte la solución ni marcar si la has acertado. Para usarlas de verdad hay que imprimirlas o llevarlas a otra app. Lo que crea no está anclado a un documento, así que puede mezclar las fuentes que le pasas con lo que recuerda de su entrenamiento y puede cambiarte un número de artículo o un plazo con total seguridad. Cuando resume, parafrasea la norma, y en una oposición se pregunta la redacción literal. No hay repetición espaciada ni nada que lleve la cuenta de lo que fallas, así que tienes que encargarte tú de organizar los repasos y planificarlos. Y en conversaciones largas se pierde: repite tarjetas que ya había hecho y deja de seguir el formato que le pediste, así que toca abrir un chat nuevo y volver a explicárselo todo.
Qué formatos de tarjeta tiene cada una
| Web | Tradicional | Rellenar huecos | Verdadero o falso | Repetición espaciada |
|---|---|---|---|---|
| Typed AI | ✅ | ✅ | ✅ | ✅ |
| Anki | ✅ | ✅ | ❌ | ✅ |
| Quizlet | ✅ | ❌ | ❌ | ✅ |
| Gemini Notebook | ✅ | ❌ | ❌ | ❌ |
| ChatGPT | — | — | — | ❌ |
ChatGPT no tiene tarjetas interactivas: devuelve el texto en el chat, con la pregunta y la respuesta seguidas. Para usarlas como flashcards de verdad hay que imprimirlas o exportarlas y cargarlas en otra herramienta.
Preguntas frecuentes
¿Por qué funcionan las flashcards para estudiar oposiciones?
Porque te obligan a recuperar el dato de memoria en lugar de reconocerlo al leerlo, que es lo que se llama recuperación activa, y porque al espaciar los repasos en el tiempo cada concepto vuelve justo antes de que se te olvide. Para lo que se pregunta literal en una oposición (plazos, órganos competentes, mayorías y numeración de artículos) es el formato que mejor rinde. Lo complicado es sostener esas dos cosas a la vez con un temario entero, y por eso ayuda que lo lleve la herramienta: en Typed AI, al terminar un test te propone una sesión de repaso con flashcards de los conceptos que más te han costado, y la curva del olvido te avisa cada día de qué documentos y qué conceptos toca repasar.
Para flashcards de oposiciones, ¿qué es mejor: Anki o Typed AI?
Anki es gratis, así que si te sobra tiempo y te gusta montarte tus propias tarjetas, cumple. El problema es que llega vacío y hace una sola cosa: cada tarjeta la escribes tú, una a una, y en un temario de oposición eso son miles de tarjetas y semanas de trabajo antes de empezar a estudiar. Y el día que quieras hacer un test, un simulacro cronometrado o un resumen, tendrás que buscarlo en otro sitio, porque Anki son flashcards y nada más. Con Typed AI, los 8,99 €/mes no son solo las flashcards. A partir de tu temario o de su biblioteca de más de 12.000 leyes tienes tests con la justificación de cada respuesta, simulacros cronometrados con penalización configurable, resúmenes, esquemas, flashcards en tres formatos (tradicional, rellenar huecos y verdadero o falso) y minijuegos para repasar de otra manera. Los fallos se guardan solos en tu libreta de estudio para que puedas hacer tests solo con ellos, al terminar cada test te propone una sesión de repaso con lo que más te ha costado, y la curva del olvido te avisa cada día de qué toca repasar. Todo sobre el mismo temario y en el mismo sitio.
¿Es mejor hacer las flashcards a mano en papel o en digital?
Escribirlas a mano tiene una ventaja real que no hay que quitarle: para redactar una tarjeta tienes que decidir qué se pregunta de ese artículo y cómo resumirlo, y eso ya es estudiar. El problema es la escala. Un temario de oposición son miles de tarjetas, y si las escribes todas a mano te vas a pasar semanas fabricando material en lugar de repasándolo, además de que el papel no se busca ni se filtra, y para llevarte encima el temario entero necesitas una caja. Y luego está lo que el papel no puede hacer: la repetición espaciada. En digital cada tarjeta vuelve sola el día que toca según lo bien o mal que la recordaste; en papel eso lo decides tú, tarjeta a tarjeta, y con cientos de fichas sobre la mesa acabas repasando las que tienes más a mano en vez de las que peor llevas. Lo que funciona bien es mezclar: escribir a mano las pocas cosas que de verdad se te atragantan, porque ahí el esfuerzo de redactarlas compensa, y generar el grueso con una herramienta que además lleve los repasos por ti. Así el tiempo se va en estudiar y no en fabricar tarjetas.