Estudiar una oposición con método es combinar tres cosas: una planificación que puedas sostener durante meses, memorización activa y repasos repartidos en el tiempo siguiendo la curva del olvido.
En la práctica son cinco pasos:
- Da una primera vuelta para entender, no para memorizar.
- Estudia contestando preguntas: la recuperación activa.
- Repasa siguiendo la curva del olvido, no cuando te acuerdas.
- Entrena el formato del examen con simulacros cronometrados.
- Sostén la constancia durante los meses que dure la preparación.
Antes de empezar: el temario y las horas
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Una vez has escogido la oposición, ve a las bases de la convocatoria y mira el programa: ahí viene el listado de temas que entran, que es el índice exacto de lo que te van a preguntar.
Y no hace falta comprarlo todo. El BOE no publica temarios, pero sí publica gratis la legislación, que es de lo que está hecha buena parte del temario: en la Biblioteca Jurídica Digital hay más de 150 códigos electrónicos por materia —penal, civil, administrativo, laboral, tributario— en PDF y ePUB, actualizados de forma permanente, y una sección de Material de oposiciones con los códigos ya agrupados por cuerpo.
Si tu convocatoria no está en esa lista, que es lo habitual en ayuntamientos y comunidades autónomas, puedes sacar de los códigos generales las leyes que te pida tu programa. Lo que no te da el BOE es el trabajo de organizarlo y resumirlo, que es exactamente lo que cobran las academias en sus manuales.
Planificación y organización
Cuenta las horas libres que te quedan de verdad después del trabajo, los desplazamientos, los recados y el descanso, y planifica con algo menos, porque un plan que solo se cumple si la semana sale perfecta no se cumple nunca. Esas horas van al calendario con hora de inicio y de fin, como si fueran citas, y con un color por tipo de sesión: temario nuevo, tests, repasos y simulacros.
1. Da una primera vuelta para entender, no para memorizar
La primera vuelta consiste en ver todo el temario de principio a fin para enterarte de qué va cada tema, cómo se relacionan entre ellos y dónde están las partes difíciles. No es la vuelta de memorizar.
La secuencia que recomiendan los preparadores es siempre la misma: lees el tema entero una primera vez sin subrayar nada, solo para ver de qué va; vuelves a pasarlo subrayando lo que sea estructura, qué órgano hace qué, qué plazos hay y de qué depende cada cosa; y con eso montas el esquema.
Es una fase larga y poco agradecida, y conviene saberlo antes de empezar. Avanzas despacio y tienes la sensación de que no te estás quedando con nada.
Cuando termines la primera vuelta tendrás el temario leído, un esquema por tema y una idea bastante clara de qué temas necesitarán más atención.
2. Estudia contestando preguntas: la recuperación activa
La recuperación activa consiste en cerrar el temario e intentar sacar lo que acabas de leer de tu propia cabeza: contestar preguntas tipo test, repasar flashcards, escribir o contar el tema en voz alta sin mirarlo. Es lo que hace que un tema deje de sonarte y pases a sabértelo.
La idea de que uno aprende más intentando recordar que volviendo a leer no es una moda de productividad. Los primeros estudios que la midieron son de Edwina Abbott en 1909, en 1932 C. A. Mace ya escribía sobre repetición activa frente a pasiva, y la referencia moderna es el estudio de Roediger y Karpicke publicado en Psychological Science en 2006, donde quienes releían recordaban más a los cinco minutos pero quienes se autoevaluaban retenían bastante más a los dos días y a la semana.
Esto no significa que leer y subrayar no sirvan: son lo que te permite entender el tema la primera vez, que es exactamente lo que hiciste en el paso anterior. Lo que cambia a partir de aquí es la proporción, porque la mayoría de opositores dedican casi todo el tiempo a leer y una parte muy pequeña a preguntarse, y debería ser justo al revés en cuanto un tema ya se entiende.
Los tests hacen dos cosas a la vez. Practicas el contenido y, además, te familiarizas con el examen: cómo se redactan las preguntas, qué se pregunta de verdad de cada tema y cómo están construidos los distractores, que suelen ser una opción cierta pero que no responde a lo que te piden, otra que cambia un plazo o una cifra, y otra que suena bien pero mezcla dos artículos. Reconocer esos patrones se entrena, y se entrena haciendo tests. Las flashcards se reservan para lo que hay que saberse literal: fechas, plazos, organismos competentes, mayorías y numeración de artículos.
3. Repasa siguiendo la curva del olvido
Con el temario avanzando, el problema deja de ser aprender y pasa a ser no olvidar. Repasar no consiste en volver sobre lo que te apetece o sobre el tema que tienes más reciente, sino en volver sobre cada cosa justo antes de que se te olvide, que es cuando el repaso rinde de verdad. A eso se le llama repetición espaciada.
Esto viene de 1885, cuando Hermann Ebbinghaus midió sobre sí mismo cuánto recordaba con el paso de los días y describió la curva del olvido. La mayor parte de lo que estudias se te va en los primeros días; lo que sobrevive a esa fase aguanta bastante mejor, y cada repaso alarga ese margen.
La pauta que se usa habitualmente es repasar al día siguiente, a los tres días, a la semana y a las tres semanas. Si el repaso te sale bien, alargas el intervalo; si fallas, lo acortas y esa parte vuelve antes.
El problema con una oposición es la escala. Cada tema tiene decenas de conceptos, unos los llevas dominados y otros se te resisten, así que cada uno tendría que ir con su propia fecha de repaso. Con sesenta temas eso son miles de fechas. Nadie lleva eso en una agenda, y lo que pasa de verdad es que acabas repasando lo último que has dado, que suele ser lo que menos falta te hace.
4. Entrena el examen tipo test con simulacros cronometrados
Saberse el temario y aprobar el examen son dos cosas distintas. El día del examen tienes un número de preguntas, un tiempo cerrado y una penalización por fallo, y hay gente que se sabe el temario mejor que el de al lado y saca menos nota porque no ha practicado nunca en esas condiciones.
Cuándo empezar a hacer simulacros
La pauta que recomiendan los preparadores es empezar por simulacros parciales, de un bloque del temario, cuando ya tienes una base; dejar los completos para cuando llevas buena parte del temario dado; y subir la frecuencia en los últimos meses hasta el examen.
Practica como si fuera el examen
Un simulacro sirve si reproduce las condiciones reales: el mismo número de preguntas, el mismo tiempo, la misma penalización por fallo y sin parar a consultar nada ni detener el reloj. Si lo haces con el temario al lado, estás practicando contenido, que está muy bien, pero no estás entrenando el examen.
Lo que se entrena así son tres cosas que el día del examen no da tiempo a improvisar:
- El ritmo, porque antes de empezar tienes que dividir el tiempo entre las preguntas y saber cuántos segundos tienes por cada una.
- La decisión de seguir adelante, porque atascarte cuatro minutos en una pregunta te cuesta bastante más que esa pregunta.
- La cabeza, porque la primera vez que te enfrentas a un test largo contrarreloj se nota, y es mejor que esa primera vez no sea la de verdad.
5. Sostén la constancia durante los meses que dure la preparación
Una oposición es una carrera de fondo, no sirve de nada la intensidad si no es sostenida en el tiempo. Y eso no depende de la fuerza de voluntad: depende de que el plan sea sostenible y de que tengas alguna forma de ver que avanzas, porque el temario no da señales por sí solo y es muy fácil sentir que llevas un mes sin progresar cuando en realidad sí has avanzado.
Ponte un objetivo diario pequeño
Un objetivo diario concreto funciona mucho mejor que uno semanal, porque el semanal se puede aplazar hasta el viernes y el diario no. Y tiene que ser pequeño de verdad, del tamaño que puedas cumplir en un día malo, porque el valor está en no romper la cadena y no en la cifra. Cincuenta preguntas al día cumplidas todos los días valen más que trescientas un domingo.
Visualiza tu progreso
Opositar es largo y casi todo pasa por dentro: sabes que le dedicas mucho tiempo y esfuerzo, pero no siempre ves el avance. Ver el progreso ayuda a mantener la motivación justo por eso, porque te devuelve la prueba de que estás avanzando los días en que la sensación te dice lo contrario.
Los errores que más se repiten
Planificar las horas que te gustaría tener. Sé realista a la hora de planificar las sesiones de estudio. Intenta dejar días de reserva, por si surgen complicaciones y te es imposible seguir estrictamente el planning.
Quedarse en la primera vuelta. Leer y subrayar se sienten productivos, así que es fácil dar tres vueltas de lectura al temario y llegar al examen sin haber contestado nunca una pregunta sin mirar.
Estudiar siempre hacia delante. Si todo el tiempo se va en temario nuevo, los repasos no tienen hueco y los temas que ya habías visto se te olvidan por completo.
Empezar con simulacros demasiado pronto. Antes de tener memorizado nada, un simulacro completo solo te da una mala nota y un disgusto. Tests cortos por tema sí, simulacros enteros cuando lleves buena parte del temario.
Hacer simulacros y no analizarlos. Mirar la nota y pasar al siguiente desperdicia la mitad del ejercicio. La información está en separar los fallos: los que no sabías, los que sabías pero leíste mal y los que ni llegaste a contestar.
Ir a por todas las horas del mundo el primer mes. El opositor que se pone doce horas diarias en septiembre suele estar quemado en noviembre. Lo que cuenta es el ritmo que puedas sostener hasta el examen.
Preguntas frecuentes
¿Cómo organizarse para estudiar oposiciones?
Contando primero las horas libres reales que te quedan entre semana y el fin de semana, y planificando con algo menos. Esas horas van al calendario con hora de inicio y de fin, con un color por tipo de sesión (temario nuevo, tests, repasos y simulacros) y reservando los huecos de repaso antes de repartir los temas, porque si los dejas para el final no entran. Va bien dejar un día a la semana sin nada planificado para recuperar lo que se haya quedado atrás.
¿Cómo estudiar leyes para oposiciones?
Empezando por la estructura antes que por el articulado: el índice de la norma, qué regula cada título y cómo se relacionan entre sí. Después vienen los datos literales, que es lo que más se pregunta en los test —plazos, órganos competentes, mayorías, numeración de artículos— y para eso funcionan bien las flashcards. Los textos consolidados de las normas están gratis en la Biblioteca Jurídica Digital del BOE.
¿Se pueden preparar oposiciones por libre?
Sí, y mucha gente aprueba así. Lo que te da una academia son tres cosas: material, planificación y corrección. Preparándote por libre tienes que montarte esas tres por tu cuenta, y la que más se descuida es la tercera, porque es fácil conseguir temario y calendario pero no tanto tener con qué comprobar que de verdad te lo sabes.
¿Cómo estudiar para una oposición tipo test?
Practicando con preguntas desde el principio, no solo leyendo y haciendo un test al final para comprobar. Además de fijar el temario, los test te enseñan cómo pregunta tu tribunal y cómo construye las opciones falsas. Y mira la penalización de tu convocatoria en las bases, porque determina cuándo te conviene arriesgar y cuándo dejar en blanco.
¿Por dónde empiezo si nunca he opositado?
Por el programa oficial de la convocatoria, que viene en uno de sus anexos y es gratis. Con ese índice delante ya puedes valorar qué temario comprar y qué partes puedes descargar del BOE, calcular cuántas horas tienes y montar el calendario. Todo lo demás viene después.
En resumen
Da una primera vuelta al temario para entenderlo, sin intentar memorizar. Estudia contestando preguntas en vez de releyendo. Repasa lo que fallas siguiendo la curva del olvido, con intervalos que se van alargando. Entrena el examen con simulacros cronometrados y con la penalización de tu convocatoria. Y sostén un objetivo diario pequeño durante los meses que dure la preparación.
- 1Da una primera vuelta al temario para entenderlo
- 2Estudia contestando preguntas en vez de releyendo
- 3Repasa lo que fallas siguiendo la curva del olvido
- 4Entrena el examen con simulacros cronometrados
- 5Sostén un objetivo diario pequeño hasta el examen
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